jueves, 28 de abril de 2011

DE LO PARTICULAR UNIVERSAL

Reflexiones sobre la Literatura Rioplatense

Una marcada tendencia se siente al hablar de la literatura del Río de la Plata. Esta tendencia se aboca ha demostrar la universalidad de esta literatura. Este referente carecería de sentido si no fuese así, pero, como varios autores lo demuestran, esta literatura se ha ganado y merece esa adjetivación, pues es universal. Tenemos a dos autores que indagan sobre el tema, Ricardo Piglia, y Juan José Saer.

Ricardo Piglia cuestiona la existencia de una novela argentina. Este cuestionamiento se basa en el cruce o polarización con la literatura polaca (por decirlo así), el entramado de la traducción. Una literatura que se ve expuesta como una en todas partes, pues no existe traducción, sino apropiación o re-invención de una nueva literatura. Cuando se traduce se re-escribe la ficción y se tiene una nueva. Esta nacerá del producto o de la traducción, atravesando los problemas lingüísticos por un lado, y por otro el de mantener un tono, un estilo, un lenguaje. Esta tensión crea una dualidad en la escritura, la lengua materna y en la que se escribe:

Borges lleva a la perfección un estilo construido a partir de una relación desplazada con la lengua materna. Tensión entre el idioma en que se lee y el idioma en que se escribe que Borges condensó en una sola anécdota (sin duda apócrifa). El primer libro que leí en mi vida, dijo, fue el Quijote en inglés. Cuando lo leí en el original pensé que era una mala traducción. (En esa anécdota ya está, por supuesto, el Pierre Menard.) ¿Cómo leer el español como si fuera el inglés? O mejor: ¿cómo escribir en un español que tenga la precisión del inglés pero que conserve los ritmos y los tonos del decir nacional? Cuando Borges resolvió ese dilema construyo una de las mejores prosas que se han escrito en esta lengua desde Quevedo. [PIGLIA, 1986: 38]

Esta transición de una escritura a otra origina lo que el autor denomina el sentir nacional (argentino). La literatura argentina, según esto, es el resultado del trabajo de una universalidad en el lenguaje. Trabajar desde la esencia del lenguaje no como un efecto del habla, sino como una construcción que permite el acceso a un lenguaje universal. Nace la idea de un particular universal. Borges es único, pero es universal. La literatura argentina se construye en los cruces o riquezas del intercambio de las traducciones, a decir de Piglia. Aunque queda latente la pregunta si existe una novela argentina. Piglia propone que los novelistas escriben para contestar a esa pregunta, dejando de manifiesto esta universalidad, pues con el producto logrado no se podría hablar de un regionalismo o nacionalismo, sino de un universalismo de sus escritores.

En una línea en apariencia distinta encontramos a Saer. Este autor reflexiona sobre el peligro del tradicionalismo, pues este ahoga a las tradiciones. La diferencia que marca es interesante, pues hace del tradicionalismo una corriente que congela las posibilidades de una tradición en movimiento, pues la tradición puede cambiar sin perder su esencia, en cambio el tradicionalismo se frena en el tiempo y espacio y congela todo a su alrededor. Para ejemplificar esto recurre a las religiones que conservan un tradicionalismo sin cambio. Confronta este hecho con el arte, que tiene tradición, pero no por esto se estanca, sino que se enriquece de cada nueva propuesta y logra ampliarse. En ese afán encuentra o se refiere al Río de la Plata, como un pequeño lugar que en poco más de tres siglos “afrontó en sucesión precipitada luchas, pruebas y transformaciones”, que “ostenta desde sus orígenes un gusto por lo lejano, por heterodoxo, por lo diferente.” (1999: 101). En este escenario se hace presente una cultura particular al resto de América:

En el siglo XX, permeable a muchas influencias, del socialismo a la literatura fantástica, del surrealismo al pensamiento estructuralista, del marxismo al psicoanálisis, la cultura del Río de la plata alcanzó madurez, diversidad y universalidad. [1999: 102]

Como se advierte en el fragmento esta cultura apunta a lo universal. Nace esta idea de que el universo, al igual que una analogía, está condensado en un pequeño espacio, en este caso el Río de la Plata. Las alusiones al Aleph borgiano no son arbitrarias, porque es la mejor manera de demostrar que el universo (literario) está condensado o representado en ese espacio, con escritores de ese lugar. La propuesta de Saer va más allá de la de Piglia porque suma su reflexión de tradición y cambio, y la condensa con la universalidad del Río de la Plata. Se siente ese ser particular universal, ya no es el universo en un pequeño espacio, sino el pequeño espacio que se expande a todo el universo, el sentido mismo de la analogía.

Para terminar. Ambos autores proponen la universalidad de la literatura, ya sea por la interrelación en las traducciones, el crear un nuevo lenguaje con características universales, o el ver el mundo desde un lugar. Esta universalidad de la literatura enriquece el sentido mismo de la labor del escritor, pues a diferencia de ser éste sentado frente a la hoja en blanco, es el universo mirando por sus ojos cómo será escrito.

BIBLIOGRAFÍA

PIGLIA, Ricardo

1986 ¿Existe la novela argentina?, en Crítica y ficción, Seix Barral, B. Aires.

SAER, Juan José

1999 Tradición y cambio en el Río de la Plata, en La narración- objeto, Planeta, B. Aires.

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